Havisolo

Adiós 2020.

Adiós 2020.

Menudo año ¿no? Quien mas quien menos ha tenido un año que le ha golpeado de alguna manera, ya sea por motivos laborales, personales, sentimentales, los motivos que cada uno haya tenido, al fin y al cabo, hay millones de historias diferentes cada día.

Recuerdo levemente la nochevieja del año pasado, era la primera en mucho tiempo de bares, una vuelta a algo que había dejado aparcado y lo pase bien, pero había aun hay cosas pendientes.

Luego al poco tiempo alguien te dice que no mereces la pena, dicho como fuera dicho no se, es un poco feo lo mires como lo mires. Pero bueno, aquello me sirvió para confirmarme en la huida de aquello.

Huidas que ya había tenido, pero nunca fue una como esta, es difícil de repente saber que ya no habrá mas que silencio donde antes era todo ruido.

Pero las cosas suceden así, cada día es un aprendizaje y yo aun sigo aprendiendo de aquello, porque fue mucho dolor y toda herida necesita una cura y un tiempo, pero a finales de este aciago 2020 podemos decir que aquello ya no sangra, a veces produce rabia, otras rencor y el mayor tiempo indiferencia, pero como decía, todo pasa en esta vida.

Marzo llego arrasando, no olvidaré nunca aquel viernes al llegar del trabajo, ya sabíamos que al día siguiente llegaba el estado de alarma y el confinamiento. La sensación de peligro al estar en la calle es terrible, el miedo a lo que venía, la incertidumbre que no deja vivir.

Aquel mensaje por Facebook que me avisaba del fallecimiento de uno de mis mejores amigos del instituto, todo era un caos, imágenes terribles en los telediarios, aplausos en los balcones, miedo y no saber qué podía ocurrir.

A mi me toco también un ERTE, donde trabajo vio como los negocios chinos cerraban a cal y canto dejando gran parte de nuestro negocio muy tocado, pero luchando mucho y aun seguimos en ello, logramos mantener al menos una cuota estable de negocio que al menos a mi me permite seguir trabajando.

Allí hay compañeros y familia, porque al final paso muchas horas allí y entre todos se hizo piña en un año tan duro como este.

Porque es duro no poder hacer esas cosas tan cotidianas, como dar la mano, saludar con un par de besos, irte a un bar tranquilo a tomar algo. Como suelen decir, éramos felices y no lo sabíamos. Echo mucho de menos cosas tan cotidianas en mi como era ir al cine al que no vuelvo desde marzo, esas noches de confesiones entre cervezas y copas escuchando música en garitos que siempre están donde los necesitas, cosas que eran tan nuestras que ahora que no están se las echa de menos.

Pero marzo trajo un reencuentro, mi gente, mis amigos de las acampadas que tras muchos años sin vernos conseguimos juntarnos y rememorar aquella felicidad de la adolescencia. Y a fe que han sido de lo mejor de este 2020, horas de conversación confinados, apoyo entre todos porque las situaciones no han sido fáciles. Tuvimos que acudir lamentablemente al tanatorio incluso a culpa de este maldito Virus.

Llegué a los 40 en un cumpleaños raro, silencioso, sin celebración externa, aunque en verano pude celebrar algo. Curioso que uno planeaba una fiesta por todo lo alto por llegar a esta cifra y la vida tiene otros planes para ti, que sigamos celebrando, aunque sea así.

Este 2020 me trajo un coche, una operación de quirófano pequeña, algún que otro kilillo de mas que habrá que derrotar en 2021 y la sensación de que todo tiene que mejorar en lo que venga.

Porque los domingos de este año eran a veces muy largos, la nube negra me merodeo y no quisiera yo ni que se asomara por aquí de nuevo.

Perdí un montón de conciertos, suspendidos, aplazados o que se harán cuando se pueda, como echo de menos los conciertos. Este año vi a Quique González una semana antes de que nos confinaran, algo impensable en aquel momento que eso no se pudiera vivir en mucho tiempo.

En verano tuve la suerte de ver al aire libre a dos de mis artistas favoritos: Revolver y Amaral, pero ya no hubo mas, volverán los conciertos y espero que de la manera que eran antes.

Tuvo muchas cosas malas este 2020, ciertamente, perdidas, sensación de hastío, tristeza, desconsuelo y a la vez esperanza de lo que tendrá que llegar algún día.

Pateemos al 2020 y brindemos porque seguimos aquí, porque volví a escribir con asiduidad, volví a tener un blog, porque los amigos siguen a mi lado, porque a mi familia le respeta la salud, porque nos quedan tantas cosas por vivir aún.

FELIZ 2021!!!

 

 

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