Havisolo

Sintiéndolo mucho

El viernes acudí al cine a ver el documental que Fernando León de Aranoa ha dirigido sobre la figura de Joaquín Sabina. Durante 13 años le acompañó en viajes, giras, ensayos, homenajes, hay un poco de todo en las 2 horas que dura la película.

No os esperéis un documental musical al uso, aquí no hay una cronología de su carrera. Se van dando saltos en el tiempo, comenzamos el famoso día de su caída en el Wizink, pero de repente pasamos a Rota en el 2009 durante la gestación de » Vinagre y Rosas «. Se viaja a México en uno de los momentos más divertidos del documental, con esa devoción por la cultura mexicana, la maestría de José Alfredo Jiménez y el respeto que se le tiene allí al propio Sabina.

Una escena que me gusto fue la de el último concierto de Las Ventas, el ver a un Sabina muerto de nervios, la dramática escena de la caída y como su manager admite resignado la mala suerte que tiene con Madrid.

Hay recuerdos, un viaje a su Úbeda natal donde recibe un homenaje, muy emotiva la escena donde lee el poema que escribió su padre sobre un concierto suyo que no vío pero imagino. La visita a la estación de tren de Linares-Baeza con ese, siempre presente, tema en sus canciones de las ganas de huir en trenes que viajaban hacia el norte.

Otra escena que me gustó mucho fue la visita al desaparecido Teatro Salamanca, lugar donde se grabó el concierto con Viceversa y que a la postre supuso un espaldarazo definitivo a su carrera. Allí se reúne con los Viceversa originales capitaneados por Pancho Varona. Una escena que derrocha nostalgia en todo momento, ya que apenas queda nada del teatro en un edificio que pasó a tener un uso comercial.

Allí interpretan una versión muy emotiva de » Cuando era más joven « con un Sabina con una voz mucho mejor de la que se le ha escuchado últimamente.

La dramática escena de la cogida de José Tomás en Aguascalientes donde se da esa dualidad, la de tener un amigo entre la vida y la muerte y Sabina teniendo que acudir a un concierto la misma noche, otro gran momento del film.

Así en un resumen rápido a mi me gustó mucho, se ve un Sabina muy humano, consciente del paso del tiempo, es muy consecuente con su carrera, asumiendo que es muy complicado superar su carrera o escribir alguna canción que mejore a 10 de sus mejores canciones y otra idea que planea durante todo el metraje, es sin duda, la importancia vital de la presencia de Jimena en los últimos 25 años.

Hay momentos muy divertidos, Sabina siempre ha sido un tipo divertido, muy ágil mentalmente y con una vida de la que cuenta muchas anécdotas, que en la sala donde yo la ví eran muy celebradas por el público, aunque muchas de ellas ya eran conocidas por mí por haberme leído ya varios libros dedicados a él.

Y es que al final Sabina para mí siempre lo he tenido en mi top musical desde que a mediados de los 90 empecé a interesarme mucho por la música, siempre ha sido un maestro para mí y lo sigue siendo.

Y en mayo estaré de nuevo en el Wizink para volver a disfrutar de un concierto suyo, de sus letras que me llevan acompañando toda la vida.

El documental merece mucho la pena, me imagino que pronto se verá en Movistar, pero es una experiencia disfrutarlo en el cine si eres fan de Sabina.

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