Havisolo

Cuando encuentro espacio en los escombros resucito…

Abres las ventanas a veces, cierras cajones pero se terminan colando aires de recuerdos entre las corrientes, corrientes que buscan provocar a los vientos en los que quieres dejarte llevar.

Y aquellos vientos que tratas de domar a tu favor se ponen en tu contra y soplan fuerte, pero es momento de cerrar aquellas estancias que tratan de visitarte de nuevo.

Y logras andar en la nueva oscuridad, buscando a ciegas un faro que te guié porque el que tenías se esfumo con el tiempo, prefirió iluminar otros mares antes que conducir tu cuerpo de naufrago en la playa desierta que busca quien la habite.

Trate de parar el reloj, de minimizar cicatrices, de frenar hemorragias y con muchas miradas al horizonte infinito de los pesares, las heridas terminan cerrado porque el que ama una vez, será herido probablemente.

Y esa es la magia de la vida, llena de sonrisas y alegrías que pueden transformarse en dolor y heridas, pero este es el juego al que nos toca jugar cada día al despertar.

Y aunque la coraza cada día es mas grande, se que llegará el momento de desprenderse poco a poco de ella y volver a jugar, aunque inevitablemente sepas que puedes volver a perder.

Pero las cartas siguen ahí con nosotros, la partida esta viva y como decía la señorita Kubelik, ha llegado el momento de callar y seguir jugando.

Pero cuando encuentro espacio
En los escombros resucito
Aunque pierda siempre gano
Nunca me des por vencido
Cuántas veces han intentado
Que vendiera mis principios
Menos mal que no pudieron
Arrancarme de mi sitio

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