
Desde hace tiempo venía escuchando hablar de ellos, leído críticas de todo tipo, pues me decidí a darle una escucha al disco y bueno, pues me alineo en el grupo de los devotos de este grupo de Ciudad Lineal en Madrid.
Y es que Alcalá Norte han creado un hype enorme con este disco debut, no obstante tengo entendido que sacaron a la venta unas 300 copias del disco, publicado solo en formato vinilo, y ahora mismo es imposible conseguir uno, ya están anunciando que puedes reservar la segunda edición del vinilo, vamos, un éxito que nadie esperaba, y todo ello contribuido por su cuenta de twitter que es un ejemplo de cómo llevar una red social, la lleva el propio bajista del grupo y es un ejemplo de desfachatez, humor y buen rollo, que hasta la propia Rosalía les ha contestado a un tuit.
Y tras todo esto que tenemos en lo musical que al final es lo más importante, pues este disco debut tiene de todo, todo el disco tiene un sonido heredero del post punk, pero lejos de quedarse en ese tipo de sonido, coquetean con sonidos ochenteros que pueden recordar a grupos como The Cure, The Smiths, The Clash, Burning, Alaska y Dinarama, La Mode o Parálisis Permanente, vamos una mezcla sonora donde destacan teclados maravillosos, la voz de Rivas que no deja indiferente, potentes guitarras y baterías que dan un empaque a un sonido que bebe también de influencias como Stone Roses o el brit pop de los 90.
El disco contiene 11 canciones en 37 minutos y tiene temas tan pegadizos que invita a escucharlo una y otra vez, es más, varias de sus canciones posiblemente si me hicieran ahora mismo el resumen anual de Spotify estarían en el top 10 de lo que más he escuchado este año fácilmente.
» La vida cañón «, single titular del disco es un disparo irresistible, un hit inmediato, con una letra loca con referencias incluso a Georgina, una canción que suena a barrio y que define bien la actitud de la banda.
Pero si hay una canción que me vuelve loco totalmente es » No llores, Dr G «, con unos teclados ochenteros y una elegancia en el sonido que pueden recordar a grupos como La Dama se esconde o La Mode, un estribillo que te desarma y te hace viajar a los 80 totalmente, y no olvidar la extrañeza que produce que tan delicada canción está dedicada a Goebbels. Me parece un auténtico temazo así de claro.
Le sigue a esta canción » La calle Elfo «, otro disparo sonoro que nos hace viajar al brit pop de los 80-90, de nuevo un estribillo irresistible, las guitarras claras sonando acompañadas de teclados y una contundente batería, otra de mis favoritas.
Del resto del disco destacaría » La sangre del pobre «, » Superman «, » El rey de los judíos ( Un cosquilleo ) «, pero en el resto hay razones para afirmar que estamos ante uno de los mejores discos nacionales de este año.

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